El Calafate (Gentileza de Alejandro Gutiérrez).- El 11 de agosto 2019 salimos 9 Hs. de la mañana de El Calafate con rumbo Río Grande para participar del Gran Premio de la Hermandad, en una Nissan Frontier con el auto enganchado y los cinco integrantes del equipo, a 200 km de El Calafate rompimos la caja de cambios, llegamos como pudimos al parador Las Horquetas; ahí decidimos con Pablo regresar a El Calafate dado que era domingo y habían elecciones, estábamos más cerca de Río Gallegos, pero, teníamos más posibilidades en El Calafate que conocíamos al dueño de una empresa de alquileres de autos (Servicar). Fuimos a la ruta hicimos dedo hasta que una camioneta nos levantó y regresamos a El Calafate, una vez allí, nos contactamos con la empresa Servicar y alquilamos una camioneta, en ese momento se nos ocurrió llevar Volkswagen Caddy para pagar menos alquiler, la agarramos como estaba, miramos el aceite, echamos combustible y salimos. Dado que el lunes anterior a las carreras era la última posibilidad de hacer la técnica para participar, regresamos a Las Horquetas donde habían quedado el auto y los otros tres integrantes del equipo, el auto y la camioneta rota; como ya no nos daba para llegar a la frontera, decidí dormir ahí y continuar a la madrugada rumbo a Río Grande, así lo hicimos, pasamos las fronteras de Monte Aymond y San Sebastián (la balas siempre estuvieron ahí debajo de la guantera, no ocultas). Luego hicimos hoja con la Volkswagen Caddy y volvimos a pasar varias veces por la frontera con el auto y las balas siempre estuvieron ahí; las mismas estaban en un compartiendo donde la caja entraba justa y se veía un lateral que no tenía ninguna descripción.
Participamos de la carrera y el lunes después de la misma, emprendimos el regreso, llegamos al paso fronterizo de San Sebastián y la aduana chilena hace los controles normales, revisan el Volkswagen Caddy y al revisar el lado del acompañante y observa la caja debajo de la guantera y me consulta, “esa no es una caja de municiones”, ante lo cual le indique que no y la saque, miramos y cuando abrió, se trataba de una caja de balas calibre 22; ahí me explico que eso era ilegal y que tenía que proceder tal lo estipulaba la ley; se revisó nuevamente toda la camioneta más profundamente y encontraron unas vainas percutidas; me revisaron a mí para ver si no tenía en el cuerpo un arma, y efectivamente no teníamos nada más.

Fui demorado y trasladado detenido a Porvenir hasta que se comprobó que había sido un error y no existía intención de ingresar las municiones, al día siguiente se hizo una especie de juicio preliminar en el cual pagamos una fianza puesta por el juez y regresamos a El Calafate; en el medio se declaró la pandemia, eso hizo que los tiempos sean otros. En el año 2022, si mal no recuerdo se realiza el juicio y salgo absuelto en primera instancia, luego el fiscal apela y solicita que se me haga nuevamente un nuevo juicio con tres magistrados diferentes y se realiza el 3 de junio y vuelvo a salir absuelvo, ya de forma definitiva.
Quiero reiterar un especial agradecimiento por la ayuda que recibió de varias personas de Tierra del Fuego, entre ellas Pamela Barría, de Río Grande, además de integrantes de la familia Aguilar y «Maco» Cortés de Porvenir, quienes colaboraron para aclarar la situación y acompañarlo durante el trámite. También destacó que las autoridades lo trataron con mucho respeto.
